Prácticamente, todos los animales se comunican entre sí para reconocerse, cazar, avisarse de peligros, mostrar afecto o enemistad... pero el lenguaje es algo más que esa comunicación porque consiste en infinitas ordenaciones y reordenaciones de sonidos sutiles y precisos con el fin de trasmitir los mensajes más diversos.
Las reglas del lenguaje, gramática y sintaxis, determinan la flexibilidad de este instrumento, del tal forma que los sonidos que emitimos pueden tener diferentes significados según el contexto en el que aparecen. El lenguaje es una herramienta de comunicación, pero está indisolublemente unido al pensamiento, la expresión de ideas y la creatividad.
Según Robin Dunbar el lenguaje es exclusivamente humano. Quedan algunas dudas respecto a los delfines, por ejemplo, pero todos los demás primates y animales terrestres, aun cuando presentan algunos rudimentos de lenguaje en formas primitivas, estás lejos de tener la complejidad de la información que intercambian los seres humanos. Es posible enseñar a otros animales a reconocer e incluso imitar el lenguaje humano. Los perros pueden aprender de 20 a 30 palabras y los loros reproducirlas, pero ningún perro es capaz de hablar voluntariamente y los loros no parecen distinguir entre reproducir palabras e imitar otros sonidos. El proceso del habla voluntaria es otra cosa muy distinta. Pero ¿tiene que ser el lenguaje necesariamente hablado o puede basarse en otras señales que no sean la voz? Los sordomudos tienen un lenguaje con una sintaxis propia así que ¿por qué no las ballenas o los elefantes usan su propio código que aún desconocemos?.
La extraordinaria inteligencia y capacidad de comunicación de los delfines hace que nos cuestionemos cómo funciona el lenguaje en otras especies tan diferentes a la nuestra.
“Estaré por ahí, avísame si viene alguna fiera“
Los chimpancés y los babuinos se gruñen y se llaman unos a otros, los sonidos que producen transmiten información. Reconocen las voces de los otros miembros del grupo y distinguen sus estados de ánimo. Los sonidos son simples, pero son más que meros gruñidos instintivos de miedo o satisfacción. Son capaces de actuar según la información recibida, ya sea sobre comida en las cercanías o sobre la perspectiva de trasladarse a otra zona.
Según los expertos en este tema un chimpancé nunca podrá adquirir el lenguaje humano. Puede aprender unas 300 palabras y actuar en consecuencia, puede expresar sentimientos con ellas, pero un niño de cuatro años conocerá 4.000. La evolución nos ha conducido por caminos diferentes. Nosotros podemos hablar sobre conceptos abstractos y ellos no, podemos pensar y hablar sobre el futuro o cosas que no existen y ellos no. Su comunicación es perfecta para el lugar que ocupan en la naturaleza y el medio en el que viven. No han tenido necesidad de desarrollar aspectos más complejos de la misma.
Los estudios del lenguaje de los monos constituyen un gran desafío a la tradicional opinión de que sólo los humanos podemos hablar y pensar. Estos animales poseen un lenguaje mucho más complejo de lo que se creía y esto nos aproxima a ambos mucho más de lo que hubiésemos imaginado. Pero aún, por precaución, la ciencia sigue diferenciado la comunicación humana de la del resto de los animales hasta que no se tenga la seguridad absoluta de sus formas de comunicación.
En ningún lugar del mundo existe una lengua simple, un idioma constituido por un vocabulario reducido y unas cuantas reglas gramaticales que puedan considerarse en fase intermedia entre gruñidos y la vocalización de los animales, por un lado, y el lenguaje hablado, por otro. El lenguaje que poseemos todos los humanos actuales (con actuales me refiero a hace más de 60.000 años, a nuestra especie) se basa en los mismos principios.
Es una pena que seamos los únicos homínidos que existen, sería fantástico poder escuchar a un neandertal o un homo heidelbergensis, por ejemplo. Quizás tendrían limitaciones de riqueza expresiva por el tamaño de sus cerebros, pero tenían las estructuras anatómicas para poder hablar usando casi nuestras vocalizaciones. Si con un chimpancé podemos comunicarnos de forma simple con el lenguaje de los signos de las manos seguro que con otros homínidos podríamos decirnos muchas más cosas. Pero sólo lo podemos imaginar o leer en las novelas.
El habla no es posible sin unas estructuras anatómicas muy específicas de la boca y la garganta. La laringe se encuentra en una posición mucho más baja en los humanos que en los demás primates, lo que determina nuestra capacidad para producir sonidos no nasales mucho más claros. La distancia que media entre la laringe y las fosas nasales hace que podamos emitir ciertos sonidos con fuerza y claridad, sobre todo los vocálicos como la “i” y la “u”.
Al nacer, los bebés tienen la laringe en una posición muy alta, así pueden mamar y respirar a la vez. A los 18 meses la laringe del niño desciende y le permite realizar sonidos del lenguaje pero más peligro ya de axfisiarse. Así que, como dice J.L.Arsuaga, al adquirir el bipedismo para desplazarnos ganamos el tener más dolores de espalda y dificultades en los partos, y al adquirir el habla ganamos tener un mayor riesgo de morir por atragantamiento, y esto no es ninguna tontería, muchos niños y adultos han fallecido por esta causa. Si el hecho de hablar supone un riesgo tan grande entonces la presión a favor de esa adaptación debe haber sido muy alta.
Pero aunque tengamos el hardware listo (nuestra peculiar laringe) no sirve de nada si no tenemos un software adecuado, nuestro cerebro y su predisposición al lenguaje. La capacidad para producir y comprender el complicado lenguaje que utilizamos depende tanto de un cerebro muy desarrollado como de las estructuras anatómicas necesarias para emitir sonidos. El cerebro estimula el habla y ésta estimula los cambios anatómicos, que a su vez estimulan el desarrollo del cerebro y así sucesivamente.
Entre los rasgos fundamentales del lenguaje hablado se encuentran la velocidad, la gramática y la sintáxis.
Velocidad
Los sonidos individuales se comprimen y son emitidos en un espacio de tiempo breve. La persona que oye estos sonidos puede descodificarlos inmediatamente y comprender el mensaje. Los mamíferos no distinguen sonidos individuales si se producen a un ritmo entre 7 y 9 por segundo. EL habla los fabrica entre 10 y 15 por segundo. Si decimos algo muy lentamente haciendo pausas entre cada palabra, cuando lleguemos al final de la frase nuestro interlocutor no recordará el principio. La memoria a corto plazo tiene una capacidad muy limitada aunque adecuada para procesar el habla rápida. Además, cuanto más rápido puedas decirle a un semejante que está en peligro o cómo fabricar una herramienta mejor.
Gramática y sintáxis
Las ideas se unen en una frase mediante la gramática y la sintaxis. Las palabras tienen unos significados literales, pero dentro de las frases y según el modo en que los pronunciemos, asumen significados implícitos y pueden comunicar una amplia variedad de mensajes ocultos.
Niño:
He visto a un hombre. El hombre era alto. El hombre llevaba una lanza.
Adulto:
He visto a un hombre alto que llevaba una lanza.
He visto al hombre alto que llevaba la lanza.
¿ Cómo habrá fabricado esa lanza?.
¿ Hacia dónde se dirigía con esa lanza?.
¿Por qué no iba con él el hombre bajo que siempre lo acompaña?.
¿Por qué llevaría la lanza sin el propulsor?.
La clave de la importancia evolutiva del lenguaje está en la influencia recíproca entre lenguaje y pensamiento.Ciertas áreas no especializadas del cerebro, como la corteza prefrontal, intervienen en el control motor del habla, en la comprensión de la sintaxis y en el razonamiento y solución de problemas. Cualquier cambio que haya mejorado nuestra capacidad para el lenguaje y determinado un crecimiento en estas áreas del cerebro tiene que haber mejorado también nuestra capacidad para pensar. Es un proceso en el que todos los elementos se influyen mutuamente. No podemos separar el lenguaje, ni la base biológica del mismo, el pensamiento. Según P. Lieberman las partes del cerebro que hicieron posible el lenguaje también hicieron posible el pensamiento y la creatividad. “La corteza prefrontal interviene en el análisis de combinaciones, secuencias e interrelaciones, y ésa es precisamente la base para que las palabras signifiquen aquello que significan”.
El lenguaje permite comunicar ideas y hechos con rapidez a uno o muchos individuos simultáneamente, algo importantísimo para la difusión de la información. El lenguaje sirve para entablar y cambiar relaciones, solucionar conflictos y hacer planes colectivos, es un vehículo eficaz para la educación y transmite ideas a la generación siguiente.
Los homínidos disponían de sistemas de comunicación muy avanzados, pero no tan elaborados como nuestro lenguaje actual ya que poseían un cerebro menos desarrollado. Les faltaba la capacidad de abstracción y de anticipar situaciones. El primer homo tenía posiblemente mayor capacidad de comunicación que el chimpancé, el lenguaje fue evolucionando de forma irregular, con rápidos avances y largos períodos de estancamiento, con cada nueva especie de homínido.
viernes, 23 de noviembre de 2007
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